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Tri�ngulo de
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La
Jerarqu�a
Evoluci�n D�vica
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�sta puede ser una afirmaci�n familiar para todos nosotros, pero �qu� significa realmente? Esta afirmaci�n establece que las estructuras creadas para mantener a los codiciosos y ego�stas en el poder estar�n bajo una presi�n tremenda para ser reorientadas hacia las ideas y programas de la Jerarqu�a espiritual, cuyo permanente prop�sito es el m�s elevado bien evolutivo de toda la humanidad. Estas antiguas estructuras estar�n bajo presi�n y oportunamente colapsar�n a medida que la humanidad despierte gradualmente al hecho de que los graduados en el proceso de la evoluci�n humana nos asisten y gu�an, en todas las formas posibles, desde el lado interno de la vida, sin interferir con nuestro libre albedr�o, y a medida que la humanidad comprende que los miembros y representantes de ese cuerpo de Seres Iluminados est�n aqu� sobre la tierra en n�mero creciente, intentando ayudarnos a asumir la responsabilidad para resolver nuestra crisis actual. Si las personas comienzan a despertar a esta verdad de la existencia de los Mayores de la raza, se inquietar�n ante el liderazgo que sirve a sus propios intereses, indign�ndose por la manipulaci�n de los sistemas para el bien de unos pocos privilegiados, y aun inconcientemente, comenzar�n a exigir un liderazgo de orden superior, abnegado y servicial.
�Nos suena familiar? �Podemos ver estos signos actualmente? �Emite la humanidad un clamor inconciente actualmente? Un clamor de que �debe haber alguien mejor para que nos gu�e�. �No vemos la evidencia de este llamado en nuestra pol�tica, econom�a y en todos los campos del esfuerzo humano? Si es as�, imaginen lo que suceder�a si los disc�pulos del mundo hicieran un esfuerzo poderoso y unido para revelar la verdad de la Jerarqu�a a la humanidad en mayor escala. �No crecer�a la invocaci�n �inconciente actualmente� de la humanidad, por un liderazgo de orden superior, hasta convertirse en una invocaci�n irresistible y enfocada en la Jerarqu�a espiritual, lo cual podr�a acelerar la exteriorizaci�n de los Maestros y del Cristo, que sabemos que est�n en camino? Por eso es tan importante que hagamos todo lo posible para revelar la realidad de la Jerarqu�a espiritual a la humanidad.
�Qu� es lo que tenemos que revelar a la humanidad sobre la Jerarqu�a espiritual?
Nuevamente, como siempre, el Tibetano tiene algo muy importante que decirnos a los disc�pulos:
El Tibetano contin�a diciendo que posteriormente la ense�anza sobre Dios trascendente ser� enfatizada de nuevo, de modo que Dios Inmanente y Dios Trascendente se perciban como las dos mitades de una Totalidad perfecta. Con esta perspectiva podemos ver que muchas ense�anzas y movimientos espirituales actuales, que enfatizan el poder divino innato del individuo para superar toda suerte de adicciones, problemas y crisis son una etapa necesaria para revelar la realidad de la Jerarqu�a. �Qu� m�s necesitamos revelarle a la humanidad sobre la Jerarqu�a Espiritual, de acuerdo con el Tibetano?
El Tibetano contin�a diciendo que la humanidad puede y debe aceptar f�cilmente la unidad de todas las creencias cuando se presente correctamente la relaci�n entre el Buda y el Cristo; entonces la imagen de un Cristo que exige una posici�n �nica, excluyendo a todos los otros Hijos de Dios, se desvanecer� en la maravilla de los numerosos Hijos de Dios, en los diferentes rayos, de diferentes nacionalidades y con diversas misiones, ser�n percibidos como gu�a hist�rica de la humanidad por el sendero del desarrollo divino hacia Dios, la Fuente. Todo esto es una afirmaci�n clara de lo que podemos esperar y c�mo debemos revelar la Jerarqu�a espiritual a la humanidad y que depende de nosotros realizar el trabajo necesario.
�C�mo se nos revela la Jerarqu�a?
Para conocer a la Jerarqu�a, primero debemos capacitarnos volvi�ndonos, en nuestro propio mundo, tan semejantes a ellos como nos sea posible. Para atraer a los Maestros a nuestro medio, debemos crear un grado suficiente de semejanza a Ellos, de modo que exista una reserva de energ�a amorosa y pensamiento iluminado en los tres mundos, con la cual Ellos puedan trabajar. Esto significa que debemos vivir una vida de disc�pulo de las ense�anzas esot�ricas de los Maestros y cumplir con todos los requisitos establecidos eternamente, no siendo los menores el olvido de s� mismo, la inofensividad y la correcta palabra.
Tambi�n nos capacitamos aprendiendo a separar lo esencial de lo no esencial en nuestra vida y a dar absoluta prioridad al trabajo espiritual en lugar de dejarlo para el tiempo libre, �que generalmente se reduce cuando se acerca el momento de trabajar! Ser un disc�pulo generalmente significa colocar lo primero en primer lugar; colocar a Dios y Su Plan en primer lugar en nuestras vidas, sabiendo que al hacerlo, todo lo dem�s cae dentro de la Divina Ley y el orden correcto. Esto significa que como disc�pulos debemos registrar la realidad del Plan como una esencia divina cuya manifestaci�n depende de la cooperaci�n conciente de los seres humanos. Ser un disc�pulo significa desarrollar una actitud que Alice A. Bailey describi� como �desesperada necesidad de servir a la humanidad sin importar a qu� costo�.
Uno de los grandes retos, a medida que avanzamos en medio de una era de descomposici�n de todas las formas in�tiles y caducas de pensar y de vivir que se desmoronan a nuestro alrededor, es la necesidad de ser un faro de osad�a. El temor obstruye el paso de la luz, bloquea el razonamiento sensato (como se puede apreciar en nuestra actual crisis pol�tica) y el temor es una barrera para recibir y utilizar la luz. Los disc�pulos deben ser puntos de luz osada y tambi�n tener abnegaci�n y desapego en lo que se refiere al actual ciclo de muerte y destrucci�n.
Cuando la humanidad haya agotado su deseo de venganza y violencia con ciclos de guerra y terror, entonces tendremos la esperanza de inaugurar una nueva era de paz, armon�a, justicia y amor. Aunque debemos atravesar este periodo de Gran ajuste de Cuentas, cuando se hace el balance c�smico y k�rmico y se nos pasa la factura a cada grupo y naci�n individual, debemos aprender a permanecer con los ojos abiertos y sin temor durante esta �poca.
Ser un disc�pulo de los Maestros tambi�n significa que por medio del servicio se desarrolla una comprensi�n de cu�l es nuestra contribuci�n particular al Plan. En otras palabras, el disc�pulo medita, se alinea con el Alma y le pide ayuda al Maestro para comprender cu�l es su funci�n dentro del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. Y cuando conozca su funci�n, su contribuci�n particular, �aprende a hacerlo bien! Esto significa dedicar cada momento a refinar su manera de servir m�s amorosa, h�bil y poderosamente al vasto clamor de la necesidad humana de amor, significado y prop�sito superior.
Cuando un disc�pulo comienza a hacer esto, comienza a tener influencia, y como dijo Alice Bailey, �los diferentes grados internos de discipulado se caracterizan por el rango de influencia�. Por lo tanto, si usted se pregunta cu�l es su etapa en el discipulado, examine cu�l es su influencia en el mundo. Un disc�pulo aceptado influencia a cientos de personas, un disc�pulo mundial a miles y un gran iniciado o Maestro a millones.
Entonces, �c�mo podemos resumir los requisitos del discipulado para cooperar con la Jerarqu�a?
Disposici�n para trascender el orden mundano a los fines de servir a
lo sagrado.
Capacidad para liberar la mente de la prisi�n de los peque�os
conceptos y percibir la gloria de la totalidad.
Capacidad entrenada para amar que produce capacidad para abarcar las
dualidades y diferencias.
Implacable voluntad para superar todos los obst�culos y lograr las
metas espirituales actuales.
Capacidad desarrollada para adaptarse a la vida grupal y a los
cambiantes requisitos de nuevos campos de responsabilidad. Capacidad para mantener presente la meta superior y el servicio al mismo tiempo que se atienden los deberes y responsabilidades de la vida actual. Entonces, si queremos ser �tiles a la Jerarqu�a y Sus planes que nos han sido revelados, tenemos que servir y enfocarnos en la HUMANIDAD.
�C�mo cooperamos con la Jerarqu�a y la revelamos a la humanidad?
Para cooperar con la Jerarqu�a no tenemos que ser perfectos, y muchas personalidades que est�n trabajando con la Jerarqu�a no lo son; pero tenemos que cumplir en cierto grado con los requisitos del discipulado y tener el poder de y el �nfasis en servir a la humanidad. Entonces la Jerarqu�a empieza a revel�rsenos. Su luz, amor y poder fluye a trav�s nuestro hacia la humanidad con mayor dinamismo y potencia.
En el momento oportuno, cuando nos hayamos olvidado de nosotros mismos en el servicio, y no nos preocupemos m�s por tales contactos, la Jerarqu�a se revelar� a nosotros en cualquier nivel que sea adecuado para la realizaci�n que hemos alcanzado y nuevo servicio. Esto significa que usted, o su grupo, pueden tener un contacto interior en la meditaci�n con un disc�pulo del Ashrama del Maestro; o que un Maestro puede darse a conocer a usted, o que usted puede encontrarse con un disc�pulo mayor en el mundo en el transcurso de su servicio.
Para que esto ocurra, debemos refinar nuestros veh�culos en el servicio, estar abiertos a las posibilidades, atentos a los espejismos potenciales y atrevernos a aceptar lo que puede ser digno de Su gu�a y apoyo. Porque el disc�pulo que acepta (que acepta la responsabilidad que dicha relaci�n implica para el Ashrama y el Maestro) es aquel que se convierte en disc�pulo aceptado.
�Y aqu� es cuando comienza un nuevo nivel de pruebas! Como disc�pulos podemos tener experiencias internas que podemos considerar como posibles comunicaciones de un disc�pulo mayor o hasta de un Maestro. Algunos disc�pulos huyen despavoridos ante esas experiencias por temor a ser presas del espejismo y piensan que nunca se puede saber si esas experiencias son reales o no. Otros disc�pulos est�n �vidos de asumir que cualquier experiencia interna es una confirmaci�n de han sido elegidos por el Maestro para una gran tarea, cuando a menudo su servicio externo no muestra esa potencia o influencia para justificar la atenci�n jer�rquica.
Los verdaderos disc�pulos deben permanecer dispuestos a evaluar sus experiencias internas empleando su discernimiento e intuici�n entrenada, y tambi�n ensayar cualquier direcci�n o gu�a en el crisol ardiente de la vida cotidiana. No debemos sobre o sub-valorarnos, sino evaluar con claridad qui�nes somos, de qu� somos capaces y c�mo podemos servir mejor al Plan. Si mantenemos esto presente, podremos evitar la doble trampa dualista de la excesiva humildad, que a menudo nos sirve de escape para no asumir la responsabilidad espiritual que por derecho nos pertenece; o un ensoberbecimiento motivado por un deseo inconciente de reconocimiento, poder e influencia. Como siempre, el m�vil es la clave, y cuando nuestra motivaci�n, como individuos o como grupo dedicado, es verdaderamente amar, servir y elevar a la humanidad y meditar y llevar el Plan a la existencia, entonces crece nuestra fuerza y capacidad para trabajar en forma cooperativa con la Jerarqu�a.
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